El caso del niño al que convirtieron en niña

En 1965 nacían Bruce y su gemelo Brian. Nadie podía imaginarse el cambio radical que iba a sufrir la vida del primero de los hermanos, Bruce, cuando a los ocho meses una circuncisión mal hecha le dejó sin pene. Los padres consultaron al sexólogo de la universidad Johns Hopkins John William Money, uno de los padres de los estudios de identidad sexual.

Y el sexólogo les recomendó un proceso de reasignación de género: mediante una orquidectomía le extrajeron todos los atributos sexuales masculinos y le convirtieron en Brenda.

Con el tiempo Money recomendó un tratamiento de sustitución hormonal para la nueva chica, una nueva vagina (que por cierto nunca se llegó a hacer) y una serie de sesiones de terapia para asegurar el correcto desarrollo de Brenda. Para afianzarlo Money hacía que los dos gemelos realizaran diversos juegos de contenido sexual con los roles bien definidos pues, según él, eran fundamentales para desarrollar en Brenda “una identidad de género sana en la época adulta”.

Durante los años que la nueva niña fue a terapia Money publicó varios libros asegurando el éxito del tratamiento, lo que demostraba su hipótesis de que el género tenía más que ver con la forma de criar a los hijos que con los genes: Brenda había sido su gran experimento.

La intersexualidad, antes llamada hermafroditismo, podía tratarse eficazmente según el método de la Johns Hopkins y durante dos décadas la visión triunfalista de Money fue aceptada como cierta.

Hasta que Brenda reapareció en 1997 como David Reimer de la mano del contrincante ideológico de Money, el profesor de biología reproductiva de la Universidad de Hawaii Milton Diamond.

La historia de Brenda/David no fue ese paseo triunfal relatado por Money, sino algo más cercano al infierno en la Tierra: el chico nunca se identificó con el género que le habían forzado a asumir, sufrió acoso escolar y con 13 años empezó con depresiones que llegaron al punto de amenazar a sus padres con suicidarse si le volvían a llevar a la consulta de Money. Sus padres le contaron la verdad sobre su transformación y al año siguiente Brenda pasó por el quirófano y la farmacopea para recuperar su verdadero género. En 2004, David, el hombre que reclamó su verdadero sexo y abandonó el que le habían impuesto, se suicidó.

Money, que se autoerigía en defensor de la libertad sexual, acusó a la derecha y al movimiento antifeminista de haber orquestado toda una campaña propagandista cuando el asunto salió a la luz. En realidad, lo que demuestra este dramático caso es que cuando un científico se enamora de sus propias ideas, se vuelve ciego a la evidencia que tiene delante de sus ojos.

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