De enfermos, médicos y enfermeras

El ser humano es muy frágil. La enfermedad provoca inquietud y exigimos a la medicina científica que resuelva rápidamente nuestros problemas. Por ello, cuando no puede hacerlo o cuando el proceso se hace largo y penoso florecen curanderos y pseudomedicinas –ejercidas por médicos– que, en un abrir y cerrar de ojos, afirman ser capaces de curarnos de un plumazo y sin esfuerzo. En nuestra desesperación les creemos porque hemos acudido a ellos como quien va a Lourdes.

Es cierto que existe una creciente desconfianza hacia la labor del médico, pero no menos cierto es el endiosamiento de bastantes de ellos. Ser “salvadores de vidas” tiene que influir en el ego. Hace un tiempo leí a un médico aragonés metido a político hacer unas consideraciones sobre el problema sanitario. Era un buen análisis pero traslucía las consecuencias de ese virus vanidoso que corre por las Facultades de Medicina: “toda la actividad de un hospital gira en torno al médico”. Yo creía que lo hace en torno al paciente.

Más culpa tenemos nosotros, pues además de frágiles somos olvidadizos. Siempre agradecemos a ese médico que nos operó de apendicitis, pero olvidamos los esenciales y continuos cuidados de enfermería: comparen el tiempo diario que le dedicó la médico y la enfermera. Su labor es vital para recuperarnos y a la postre es quien realmente conoce nuestro estado en cada momento. O debería conocer, que de todo hay en la viña del sistema sanitario español.

Un hospital es un entresijo de fuerzas poderosas que muchas veces apuntan en direcciones opuestas. Médicos, celadores, auxiliares, administrativos, enfermeros… Pero quien mantiene todo eso en pie, quien desempeña una verdadera labor de “pegamento” e impide que el hospital se desmorone es el personal de enfermería. Son ellos, mayoritariamente ellas, quienes tienen un contacto diario y continuo con el paciente, hablan más con los familiares, en una labor que va mucho más allá de administrar la pauta establecida por el médico.

Resulta increíble que aún nos encontremos con médicos que crean que las enfermeras están para lo que ellos dicen, que son algo así como sus secretarias. Y más increíble aún es que haya personal de enfermería que realmente crea que ésa es su labor. Una enfermera conoce o debería conocer al paciente, saber cómo reacciona, cuándo lo pasa mal y complementar la labor del médico. Uno de los más importantes divulgadores médicos del pasado siglo y director del afamado Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York, Lewis Thomas, escribió hace más de 30 años: “Si deciden continuar su batalla profesional contra los médicos, si pretenden incrementar su estatus laboral y salarial, si para enfurecimiento de los médicos reclaman la equiparación salarial con ellos, estoy de su parte”.

Porque tengamos algo en cuenta: si existen los hospitales es porque necesitamos cuidados de enfermería. Si no fuera así, llegaríamos, tocaríamos chufa y volveríamos a casa.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. penalle dice:

    He leído con profunda satisfacción tu artículo, en el que reconoces la realidad de la sanidad que los colectivos médicos se niegan a ver y reconocer, proscribiendo la actividad profesional independiente de los enfermeros y enfermeras españoles. Mucho miedo nos tiene que tener, cuando la verdad es que todos ellos, cuando eran principiantes, se han apoyado en la experta Enfermera que les ha ofrecido su ayuda, sus conocimientos y su experiencia. Recibe un cordial saludo de un “viejo enfermero”. Pedro Navarrete.

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