En busca de la antigravedad

Uno de los grandes sueños del ser humano ha sido y es volar, pero la fuerza de la gravedad se empecina en mantenernos pegados a la Tierra. Podemos intentar romper esta atracción construyendo alas, como Leonardo da Vinci ¿pero y si hubiera una sustancia que nos apantallara de esa ladina fuerza? H. G. Wells, en su novela Los primeros hombres en la Luna lo hizo gracias a la cavorita, una sustancia que era mezcla de hielo y otros metales que descubría uno de sus protagonistas, el doctor Cavor.

Por supuesto, ningún científico se ha tomado en serio el apantallamiento gravitatorio: la cavorita pertenece al género de la ciencia ficción. Sin embargo, en 1992 un ingeniero ruso llamado Eugene Podkletnov, que por entonces trabajaba en la Universidad de Tampere en Finlandia, publicaba en la revista Physica C haber obtenido un apantallamiento gravitacional parcial (del orden de 0,3%) sobre un superconductor en rotación. Poco caso se hizo a este primer artículo así que cuatro años más tarde Podkletnov volvía a la carga y envió al Journal of Physics-D un artículo más largo donde afirmaba haber conseguido un efecto reductor gravitatorio del 2%.

Uno de los editores de la revista pasó la información al Sunday Telegraph y la noticia saltó a los grandes medios. El director del laboratorio de Podkletnov, enfurecido, hizo pública una declaración donde negaba que fuera una investigación “oficial” del laboratorioa hecho el ruso por su cuenta y riesgo, y el coautor del artículo. Petri Vourinen, se desmarcó diciendo que él no tenía conocimiento de tal artículo. El ruso se defendió diciendo que él nunca había dicho que había bloqueado la gravedad, sino únicamente disminuido sus efectos. En 1997 Podkletnov retiró el artículo, que todavía no se había publicado, fue expulsado del laboratorio y regresó a Moscú. En 2001 volvió al ataque y en colaboración con el italiano Giovanni Modanese dijo haber construido una especie de haz coherente de repulsión gravitatoria. Para complicar más las cosas, Nick Cook, de la conocida revista de armamento Jane’s Defense Word, dijo en 2002 que la Boeing estaba interesada en este tipo de trabajos. Preguntada la propia Boeing ésta declaró oficialmente que seguía este tipo de investigaciones. Y para alegría de los conspiranoicos añadió que “podrían existir actividades clasificadas en el tema de la modificación de la gravedad”.

Curiosamente, entre 1991 y 1993 los físicos Douglas Torr y Ning Li habían publicado que imanes superconductores podrían reducir el efecto de la gravedad. La doctora Ning, investigadora en el Center for Space Plasma and Aeronomic Research de la Universidad de Alabama, dejó su puesto para fundar en 1999 la compañía AC Gravity LLC. y seguir sus investigaciones de antigravedad. Y aquí empieza el misterio, alimentado por los perseguidores de conspiraciones. Se dice que recibió más de 400.000 $ del Departamento de Defensa y que al poco tiempo su compañía desapareció del mapa. Según cuentan, su último email, de mayo de 2003, decía que había conseguido un efecto antigravitatorio a gran escala midiendo “11 kilowatios de efecto de salida”. Desde entonces, nadie ha sabido nada más de ella. El misterio está servido.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Es verdad en parte, cuando consiguió los 400.000 u$s salió volando y nunca más se supo de ella.
    ¨rubenardosain.wordpress.com¨

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