El capitán de Darwin

 

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Hay un barco que figurará por siempre en los anales de la ciencia: el HMS Beagle. Fue en él donde el naturalista inglés Charles Darwin recogió los datos que necesitó para enunciar su teoría de la evolución.

El capitán del Beagle era un rudo marino, de aire conservador, llamado Robert FitzRoy. En la anterior misión de reconocimiento del Beagle por Sudamérica, FitzRoy era uno de los oficiales de a bordo. El capitán se suicidó cuando todavía se encontraban por tierras del nuevo continente y la Oficina del Almirantazgo en la ciudad de Río de Janeiro decidió poner al joven oficial, de 23 años, al mando de la nave.

No pudo haber mejor elección. El buque reanudó su misión de explorar Tierra del Fuego y las islas cercanas. Fue entonces cuando sucedió algo que demostró el buen temple de FitzRoy. Uno de los botes balleneros fue robado y FitzRoy secuestró a cinco nativos, que los ingleses llamaban fueguinos, en espera de que le fuera devuelto el bote. Pero los días pasaban y el bote no aparecía. Entonces FitzRoy liberó a los rehenes. Excepto uno, una niña a la que llamaban Fuegia Basket, que quiso quedarse. O al menos, así lo cuenta la historia. FitzRoy había pensado que muy bien podría llevar algunos nativos a Inglaterra. El plan era inteligente: cuando los devolvieran a su tierra servirían de vínculo entre ambos pueblos y se convertirían en leales protectores de los intereses de Su Graciosa Majestad en aquél lugar estratégico del cono sur americano. El Almirantazgo dio luz verde al plan de FitzRoy. Y de este modo, los llamados Fuegia Basket, York Minster y Jemmy Button estudiaron inglés y cristianismo.

Cuando llegó el momento de repatriarlos, al Beagle le tocaba volver a navegar. Aunque inicialmente su misión era medir con “exactitud la longitud de numerosas islas oceánicas y continentes” en Sudamérica, su misión se amplió a un viaje alrededor del mundo. FitzRoy se encargó de pagar de su bolsillo casi todas las reparaciones y mejoras que necesitaba este barco de 28 metros de eslora. Y el 27 de diciembre de 1831, el Beagle estaba listo para partir en un viaje que iba a revolucionar la biología.

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. sheila dice:

    me parece una mierda con perdon pero yo quieria la historiade ese tal capitan

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  2. manolo dice:

    estas bueno me he enamorado de ti jajajaja no te motives k eres tope de feo

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  3. Rawandi dice:

    Basándome en los datos históricos que incluye Harry Thompson en su novela ‘Hacia los confines del mundo’, yo haría algunas matizaciones.

    FitzRoy, descendiente de Carlos II, más que “de aire conservador” habría que describirlo como ‘conservador hasta la médula’, igual que toda su aristocrática familia. Charles Darwin era justo lo contrario: un liberal acérrimo procedente de una familia liberal.

    Cuando asumió el mando del ‘Beagle’, FitzRoy era oficial no del ‘Beagle’ sino del ‘Ganges’, otro de los barcos de la misión.

    El ‘Beagle’ era un bergantín muy pequeño. Su eslora era de 18 metros, no de 30 metros.

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  4. akultoo dice:

    no sale lo k yo necessitava podrian poner algo de su vidaaa no esa miierdaaaaaaaaaaaaaaaaaa 🙂

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