El misterio de las tres marías

Aquellos creyentes que piensan que la Biblia hay que entenderla como un texto histórico se enfrentan a muchos interrogantes de difícil solución. Para mí hay uno que, aún siendo menor, es tremendamente llamativo. Tomemos el Evangelio de Juan. En el momento de la crucifixión el autor nos revela que (Jn. 19,25) “junto a la cruz de Jesús estaban su Madre y la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena” (utilizo la muy reconocida traducción de la Biblia de Cantero e Iglesias).

Solo hay dos formas de entender este misterioso versículo: o bien tenemos a unos padres que llaman María a dos de sus hijas (un nombre, por lo demás, muy común en la Palestina de entonces), o bien estamos ante la descripción de que en realidad había cuatro mujeres y no tres a los pies de la cruz.

Tradicionalmente se supone que en aquel ominoso momento solo estaban presentes tres mujeres (la tercera en discordia, otra María pero esta vez la Magdalena, la dejaremos para otra ocasión). El autor de Juan nos aclara que la segunda María es la mujer de Cleofás, que la tradición asegura que es el hermano de José, el padre (si usted es cristiano será padre putativo) de Jesús. Así que tenemos dos hermanas llamadas María que se casan con dos hermanos, José y Cleofás. Normalmente los católicos resuelven el problema diciendo que en realidad son concuñadas por estar casadas con dos hermanos, sin relación sanguínea entre ellas. Para defender esto los teólogos católicos argumentan que en arameo el término “hermano” se emplea para designar todo un grupo de parientes: primos, cuñados… Sin embargo este razonamiento no se sostiene, pues el Evangelio de Juan fue escrito en griego, donde sí existen esas diferencias: si el evangelista dice hermana es porque son hermanas.

Pero lo más misterioso está aún por llegar. Miremos los nombres de los hijos de estas dos marías. La madre de Jesús lo fue también, según nos aclaran los propios evangelistas, de Santiago, José, Judas y Simón. Los católicos, que no los protestantes, pueden argumentar que no eran hijos reales de María, pues siempre fue virgen, pero este detalle no afecta a la historia que viene a continuación. Ya sean hijos o hijastros, comparemos estos nombres con los hijos de su “hermana” María, la mujer de Cleofás: Santiago, Simón, Judas y José. Esto nos deja con un misterio aún mayor: dos hermanas llamadas igual, casadas con dos hermanos y que ponen los mismos nombres a todos sus hijos (y algunos autores señalan que en el mismo orden). ¡Qué absoluta falta de imaginación!

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Más bien significa que no les podés creer a los evangelios oficiales, dicen toda clase de disparates.
    Salvo el evangelio ¨apócrifo¨ de Rubén, ese si que te canta la justa.
    Se nota clarito en, ¨La verdadera historia de Adán y Eva¨.
    Rubén Ardosain

  2. Yo considero que el entendimiento de la biblia estan en juego muchas cosas,cada individuo en este planeta de religion cristiana tiene un criterio justo y capaz de poder comprender y analizar una informacion que es revelada cada persona tiene un criterio y jusga a lo que le sea conveneniente.Cada persona tiende a analizar de diferente manera,determina e interpreta de manera distinta y cree lo que le sea justo y bueno y se va en teoria a que no perjudiquen a la religion que son devotos respetando sus mandamientos y normas que impuso Dios
    Ya que la biblia esta llena de misterios y enigmas pues son temas religiosos que no se deben de cuestionar pero son grandes dudas para la sociedad entre ellos la comunidad cientifica y religiosa.

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