El misterio de la gran ciudad africana

Cerca de las montañas Chimanimani y del lago Mutirikwe, en el sureste de Zimbabue, se encuentra la ciudad de la cual toma nombre este país africano que posee 16 lenguas oficiales: el Gran Zimbabue. Se trata de un impresionante complejo de edificios de piedra repartido en 150 km2 y construidos entre los siglos XI y XV, en los que no se empleó ni cemento ni mortero, y las piedras fueron cuidadosamente talladas para que encajaran a la perfección, como una especie de puzzle gigante en tres dimensiones. Algo increíble si consideramos que hay paredes de hasta 10 metros de alto. La ciudad estuvo ligada a yacimientos de oro: en las minas del sur de Zimbabue se estima que se extrajeron unos 600.000 kilos de oro. El comercio mediterráneo y asiático llegó hasta aquellas latitudes, pues se han encontrado numerosos restos chinos persas y sirios. Por qué se abandonó este complejo sigue siendo un misterio.

¿Quiénes fueron sus constructores? Las teorías colonialistas de principios del siglo XX, atribuyeron este mérito a árabes o fenicios, e incluso se llegó a decir que era una réplica del palacio de la mítica reina de Saba (todo menos atribuirlo a la pericia de los obviamente inferiores negros africanos). Pero las excavaciones arqueológicas realizadas apuntan a los antecesores de los shona, la tribu predominante hoy en Zimbabue. Es más, en su idioma este país africano se denomina Dzimba dza mabwe, casa de piedra.

Ahora bien, otros historiadores defienden que sus constructores fueron los miembros de otra tribu, mucho menos numerosa: los lemba. Para complicar las cosas aún más los lemba afirman estar relacionados con uno de los mitos judíos más conocidos: dicen provenir de una de las tribus perdidas de Israel. Uno de los mayores expertos en esta región africana, Tudor Parfitt, junto con sus colegas de la Universidad de Londres, ha descubierto una peculiar característica en su cromosoma Y llamada haplotipo modal Cohen.

El nombre viene de la casta sacerdotal judía conocida como los kohanim: los hombres dicen ser descendientes directos de Aaron, el hermano mayor de Moisés y primer Sumo Sacerdote judío. Que esta peculiaridad se encuentre en ambas etnias hace pensar a muchos que la historia oral de los lemba, que dicen proceder de Oriente Próximo y en particular de un grupo que salió de Judea hace 2.500 años, tiene cierta base. A todo ello hay que añadir el hecho de que los lemba no comen cerdo, conejo, liebre o peces sin escamas, como manda el Levítico, matan los animales a la manera kosher e introdujeron en el este de África la circuncisión. Incluso Parfitt ha hipotetizado que la tradición lemba que habla de un objeto sagrado, ngoma lungundu o tambor de trueno, es en realidad, el Arca de la Alianza que se perdió de Jerusalen tras ser destruida por los babilonios.

¿Estaremos ante algo más que un mito? África guarda una gran cantidad de misterios en su interior.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Mar GM dice:

    Este articulo me párese sumamente interesante, ya que habla sobre la historia de un continente al cual el mundo entero no le presta mucha atención, no se si sea por su color o sus tradiciones pero a casi nadie le interesa este continente, y creo que estamos en un error ya que como todos tiene mucho que aportar.

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