El timo del platillo volante

 

 

 

La pasión del ser humano por el misterio ha permitido que aprovechados y bromistas hayan hecho su agosto con fantasmas, extraterrestres y monstruitos varios. En España el fraude ET por excelencia ha sido el caso Ummo. En los años 60 el psicólogo José Luis Jordán Peña convenció a los ufólogos de que estábamos siendo visitados por una civilización extraterrestre proveniente de ese inexistente planeta: fotografías donde se veían sus naves –en realidad, una maqueta colgada de un hilo– y una larga serie de cartas repletas de palabrería pseudocientífica donde los avanzados extraterrestres describían su sociedad, ciencia… Todo aderezado con palabras en idioma ummita, como “uyooaladaa”. Estos simpáticos extraterrestres de tecnología avanzadísma no sólo usaban nuestro servicio de correos sino que también llamaban por teléfono, en lo que podría considerarse un tête-atête interplanetario. En 1994 Jordán Peña confesó su autoría.

Pero el timo platillista por excelencia –y ha habido muchos– es el afamado caso Roswell, que alude a cierto pueblecito de Nuevo México, EE UU, donde se dice que en 1947 se estrelló una nave extraterrestre. A nadie le sorprendió que el asunto apareciera como por ensalmo 40 años después del supuesto accidente. Los testigos, que empezaron a proliferar como setas, justificaban su ausencia por cierta presión gubernamental. Incluso algunos hablaron de amenazas de muerte. Al parecer, el temor por la propia vida se conjura con fama y dinero, pues no han dejado de aparecer en los medios de comunicación… La última vuelta de tuerca se dio en 1995, cuando un productor televisivo, Ray Santilli, “descubrió” la cinta de una autopsia a uno de los extraterrestres. El timo duró lo suficiente para que obtuviera pingües beneficios y las revistas del ramo hicieran su agosto.

Hacer pasar por filmaciones auténticas lo que es un montaje tiene cierta tradición entre los ufólogos. En 2003 Televisión Española emitió la serie documental Planeta encantado. Dirigida por el ufólogo J. J. Benítez, presentó bajo la engañosa cartela de “imágenes inéditas” cómo dos astronautas encontraban construcciones extraterrestres en la Luna. La filmación, que se hacía pasar por real, confirmaba lo que ciertos “informadores” le había revelado: que se habían descubierto ruinas en nuestro satélite y el gobierno americano las había destruido con bombas nucleares. Claro que esto queda en nada comparado con lo que sucedió en Gran Bretaña a las 5:15 de la tarde del 26 de noviembre de 1977. Durante las noticias de la Southern Television se interrumpió la emisión y una voz se identificó como “Vrillon, representante del Comando Galáctico Ashtar”. Durante cinco minutos y medio habló en perfecto inglés de la necesidad de detener la escalada nuclear y evitar que la Humanidad se destruyera. Aun hoy muchos creen que la emisión fue auténtica.

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