Un viaje en tren

Regreso de dar una conferencia donde los organizadores, haciendo un considerable esfuerzo por agradar a sus invitados, me devuelven a casa de la manera más agasajadora posible. En particular, me han regalado con un viaje en la clase club del AVE. El vagón que me corresponde va lleno y descubro que son médicos de regreso de un congreso. “¡Qué bueno fue el catering de R…!”, dice uno aludiendo a una farmacéutica. “La cena de P… tampoco estuvo nada mal”, apostilla otro. Y entonces viene a mi memoria el recuerdo de un encuentro sobre biotecnología celebrado un mes antes donde un asistente afirmaba con vehemencia que no debía decirse públicamente que la salud era un negocio. Es verdad: hacerlo es malo para el negocio.

Me entretengo ojeando un periódico. En economía un columnista informa que analistas independientes dicen que los presupuestos y la política del gobierno no nos van a sacar de la crisis. ¿Donde estaban estos señores a la hora de vaticinar la debacle en la que estamos inmersos? La economía tiene tanto de ciencia como la teología, aunque ambas luzcan tal palabra a la entrada de sus facultades.

Justo debajo aparece una política diciendo que la propuesta de los empresarios de trabajar más y cobrar menos es la mejor opción en estos malhadados días. Supongo que no se referirá a la extendida práctica empresarial de hacer trabajar 11 horas y pagar 8. Por supuesto, esa proba política no hace referencia al hecho de que en periodos de crisis aumenta la brecha económica entre ricos y pobres. La gran crisis protagonizada por Reagan y Thatcher demostró que, en épocas de vacas flacas, se enriquecen quienes ocupan la parte alta de la pirámide social –los mismos que hoy piden esas medidas- mientras que los que trabajan más y cobrar menos sufren una caída libre en sus ingresos.

Dos páginas más allá, una publi-columna enmascarada como noticia habla de las bondades naturales de la magnetoterapia para el tratamiento de la osteoporosis. Lo llamativo es el uso de la palabra-clave vendelotodo: ¿desde cuando es natural aplicar potentes imanes al cuerpo humano? Más adelante descubro que el portavoz de un grupo político dice que, en bien de la convivencia, el culto en las mezquitas debería ofrecerse en las lenguas oficiales de su Comunidad Autónoma. ¿Nadie le ha enseñado a este señor que para un musulmán el Corán es intraducible porque pierde su significado? Y, cómo no, la única noticia de ciencia es una foto del Hubble en las páginas de sociedad.

Cierro el periódico deseando regresar a mi pequeño refugio castellano donde, por fortuna y como decía Quino, el mundo queda taaaan lejos…

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. corbur dice:

    Eso es, la clave de todo está en este artículo. No esencialmente en alguno de los párrafos del mismo, quizá sí en el sentido en general, pero sí, absolutamente, en la rabia, indignación o desesperación o grito o lo que sea que tranmite o quiere transmitir.
    Así que, por fin, la clave de todo está en que cada uno de nosotros lo lea con serenidad y lo vaya asumiendo.
    Toda esta serie de acciones -desde el ¿y si escribo sobre esto?, pasando por la elaboración y terminando en un lector que escucha con calma y toma en cuenta-, todo esto, digo, es lo que puede hacer convulsionarse la sociedad lamentable en la que vivimos.

    Como nota final, haré un nuevo intento para tratar de que no se vayan por las ramas los eludidores habituales (los cuales inevitablemente se irán, usando cualquiera de sus argucias, conscientemente o no): cuando digo sociedad lamentable, me refiero a aquello que es indudablemente lamentable en esta sociedad, con lo que no cabe hacerme ninguna objeción a este respecto, así como tampoco cabe hacerme objeciones en casi ningún otro aspecto, sencillamente porque sólo he atendido a alguien que ha expresado disgusto, y, en mi turno, yo también expreso disgusto o dolor, correspondiendo, entonces, únicamente, escuchar, pensar e ir haciendo.

  2. Serendipia dice:

    Me quedo con el primer párrafo. Sí, efectivamente, la salud es un negocio. Si las personas de a pie supieran cuánta investigación se deja de llevar a cabo porque no es rentable para la industria…
    Pero como bien apostillas Miguel Ángel, no debe decirse públicamente. Es malo para el negocio y además suena feo, muy feo…
    Un saludo.

  3. panta dice:

    Respecto al negocio y la medicina,Algunos médicos lo dejan caer indirectamente, por ejemplo Salvador MAcip en su ‘Grandes plagas modernas’ explica cómo la investigación en antibióticos se aplaza por difícil y cara, miestras se avanza en antidepresivos, por ejemplo.
    Literalmente dice : ‘El error tal vez ha consistido en dejar el diseño de nuevos antibióticos al criterio de la industria farmacéutica’
    En cuanto al resto del artículo, comparto la indignación y, por mi parte, me siento bastante impotente.
    Lo único que intento que no me arrebaten – el dinero no puedo evitarlo- es el criterio propio, Gracias por contribuir desde aquí.
    Saludos

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