Las lecciones de “V”

Reconozco que, como muchos otros “de ciencias”, soy un fiel seguidor de las películas y series de ciencia-ficción -salvedad hecha con la aburrida Perdidos– y en estos momentos estoy embarcado en el remake de aquella serie de mi juventud llamada V, esa en la que unos lagartos invadían la Tierra haciéndose pasar por amigos nuestros.

Para ganarse la amistad y la confianza de los humanos los visitantes emplean su tecnología para curar enfermedades. Hay un momento muy llamativo en el que a uno de los protagonistas le dicen que sus instrumentos han revelado que va a tener un aneurisma cerebral. Queriendo recibir confirmación de nuestra medicina, se dirige a un hospital pero allí no le ven nada. ¿Qué hace? Rendirse a la tecnología superior de los visitantes y acepta que le operen esa enfermedad que solo ellos han visto.

Esta escena suscita interesantes cuestiones. Por un lado, que enfrentados a la enfermedad aparcamos nuestro sentido crítico y aceptamos todo lo que se nos ofrece para ser curados, independientemente de que sea eficaz. Esto explica, por ejemplo, la inextinguible sombra del curanderismo y las medicinas alternativas.

Pero la segunda cuestión es aún más llamativa. En “V” la humanidad acepta con naturalidad la tecnología extraterrestre sin hacerse la más mínima pregunta, sin que nadie pida que expliquen cómo funciona. ¿Por qué es así? Porque en la realidad nosotros hacemos lo mismo. La sociedad acepta el uso de la tecnología… por fe. Los productos de la investigación tecnológica tienen la misma consideración que la alquimia o el vudú: se cree en ellos y punto. No intentamos comprender el porqué, para eso está el mago, chamán o científico. Por eso la oposición a algunos productos tecnológicos, como las centrales nucleares, los transgénicos o las células madre, no es producto de una reflexión racional, sino de una posición religiosa diferente ante la ciencia.

Vivimos en una civilización tecnológica pero la nuestra es una sociedad mágica en la que el científico goza de la posición del sumo sacerdote de la religión de moda. Que el Eurobarómetro indique que la profesión científica sea la mejor valorada no significa más que eso.

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12 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Tessa dice:

    Entre lagartos, chamanes, ciéntificos, dioses y
    demás me quedo sin dudarlo con las chuches de
    gominola que salierón a raiz de la serie.
    (Las ratas lo mejor).
    En cuanto a la medicina alternativa sepa que en
    ciertos paises están aceptados por su sistema
    sanitario, imagino que las pocimas no, aunque alguna
    hubo en el mercado muy buena.

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    1. masabadell dice:

      La pregunta es si esa aceptación responde a criterios científicos, a la tan manoseada medicina basada en las pruebas. Y me da a mí que no. Prueba de ello es que la Ley del Medicamento permite vender los preparados homeopáticos como medicamentos… ¡sin exigirles eficacia!

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  2. Viviana dice:

    Hermoso artículo…Cuánto hemos crecido desde entonces…¿no?.
    Salud y Vida, sin mágicos chamanes ni mágicos científicos y rugosos reptiles.
    “Educad al niño y no necesitarás castigar al hombre” Pitágoras.

    Afectuosamente

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  3. Javier dice:

    En toda la diana!

    Suelo decir (porque lo creo muy cierto) que la ciencia es más una forma de mirar al mundo que un conjunto de datos o conocimientos. La mirada del público en general es mágica no científica, como dices. A ver que se puede ir haciendo por cambiarlo…

    Un saludo

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  4. Bueno,no es extraño que la serie tenga esas características,ya que más que un serie de ciencia ficción se trata de una serie de lo que llaman ciencia política.
    Cuando Hollywood juega al che guevara suele quedar bastante patéticos.
    ¿Cuántos capítulos demoraron en develar el engaño de los lagartos? naaahhh!! me quedo con Mars Attack que resolvieron esa cuestión desintegrando a la paloma en segundos. Tan pocos segundos como en V duraron los buenos efectos especiales)

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  5. samuyeah dice:

    En la serie, los humanos colonizados reciben como una bendición la ciencia y la tecnología aplastantemente superior de estas lagartijas, y como bien dices, ni se preocupan por entenderla, elevando a los extraterrestres a posiciones dignas de dioses.

    Este mismo ejemplo que muy bien propones puede servir de analogía para argumentar exactamente lo contrario de lo que yo creo que tratas de exponer: hoy por hoy consideramos que la ciencia y los científicos son seres iluminados que deberían de tomar las decisiones por todos y acerca de todo porque ellos son los únicos que “saben”. Si los científicos nos dicen que la energía nuclear es la más limpia, no vayamos más allá en nuestros razonamientos porque los dioses han hablado. Si resulta que los transgénicos son la solución a todos los problemas de la humanidad, incorporémolos sin reparos a las estanterías de nuestros supermercados porque no hay crítica o análisis que pueda refutar la de un colectivo de expertos en la materia. Si trapichear con células madre es un gran avance para el hombre según algún premio nobel, ignorantes aborregados aquellos que pretendan sacar a debate alguna razón o justificación moral o ética (típica de mentes débiles y supersticiosas) en contra…

    Ni a favor ni en contra, sino todo lo contrario. Totalmente de acuerdo en que los científicos son los nuevos sumos sacerdotes de nuestra época. Y como tales decididen qué tipo de sacrificios humanos son los apropiados y cuáles no.

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  6. anon dice:

    Pero laS consecuencias de dichas tecnologias tambien hay que analizarlas cientificamente y estadisticamante no hipotecando nuestro futuro. Debemos preservar nuestro preciado mundo siquiera un pelín,

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  7. pamela Garcia dice:

    es cierto, los cientificos ahora son los nuevos sacerdotes, pero ¿quien no cree en la ciencia? siempre se ha buscado hacer lo mejor para el bien, ya sea el propio, el de unos cuantos, el de la humanidad… y como en todo tiene que haber una equidad, cuando quieres mejorar algo dañas otra parte.
    si no es ciencia son magos, son chamanes… pero en cualquier alternativa buscamos la solucion. Muchos si nos preguntamos como es que funciona o porque la actividad en cuestion nos ayudara.

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  8. panta dice:

    Hacía tiempo que no leía algo tan lúcido. ‘Cultos cargo’ al poder
    Saludos

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  9. Muchas veces,pacientes míos me dicen “¡Cómo le admiro, yo no podría hacer lo que Vd. hace!. Yo siempre les contesto: “Y yo sería un pésimo abogado, sin duda…” La ciencia es importante para salir de la edad de piedra en la que muchos todavía se encuentran inmersos, pero no para endiosarnos, porque perderemos la perspectiva.

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