¿Me besas o me hueles?

Para el japonés Kazushige Touhara, de la Universidad de Tokio, los besos son un eco de una forma de comunicación más primitiva y química. Al menos, esto es lo que deduce de sus ensayos con ratones. En estos y demás mamíferos, las conductas reproductivas y sociales están moduladas por feromonas, señales químicas volátiles que son captadas por el llamado órgano vomeronasal (OVN), que se halla en la nariz. En el ratón, los estudios indican que las feromonas se dispersan a través de la orina, pero Touhara ha descubierto un péptido –el ESP1– que es segregado por la glándula lacrimal e interactúa con el OVN. Lo más curioso de su hallazgo es que el ESP1 pasa de un roedor a otro por contacto facial.

Aunque el ratón y el hombre son genéticamente muy similares, el gen de este péptido no existe en nuestro ADN. “Lo perdimos en algún punto de la evolución”, dice Touhara. Ambas especies comparten un antepasado común que vivió hace unos 125 millones de años. La criatura, del tamaño de un ratón, se llama Eomaia scansoria y es el primer mamífero placentario que se conoce. Touhara cree que conservamos vestigios de la conducta de nuestros remotos ancestros, ya que aún nos gusta besar o frotar las narices, un acto automático destinado a realizar un muestreo osmógeno del aroma del otro. Para ello, inspiramos con decisión: en una cata odorífera, la velocidad del aire inspirado pasa de una velocidad de 6 km/h, que es la habitual, a 32 km/h.

Algunos filematólogos –científicos que estudian los besos– creen que el olisqueo serviría para identificar parejas genéticamente compatibles. El olor que se percibe durante el besuqueo proporciona a los implicados información relevante desde el punto de vista reproductivo, eso sí, de forma inconsciente. El problema de esta hipótesis es que no sabemos si podemos percibir feromonas, ya que carecemos de OVN. Algunos investigadores piensan que las detectamos con la nariz, y otros, como Sarah Woodley, creen que la mujer puede oler ciertas proteínas mientras besa y lo que percibe hace que encuentre o no atractivo a su compañero. Eso explicaría la tendencia de las féminas que comparten casa –e incluso despacho– a sincronizar sus ciclos menstruales. Toda una demostración de influencia química.

Pero esto no es más que una extrapolación de lo que se sabe del comportamiento animal: machos y hembras tienden a escoger parejas con un complejo principal de histocompatibilidad o MHC muy distinto al suyo. En los humanos, el MHC corresponde a una familia de genes –en concreto, 140– que se hallan en el cromosoma 6 y que juegan un papel trascendental en el sistema inmunológico. La mayoría de los biólogos cree que los ratones pueden oler el grado de diferencia del MHC de su pretendiente, ya que, como regla general, a mayor disimilitud, más fortalecido saldrá el sistema inmune de la descendencia. “Estos genes también hacen que la gente huela de forma diferente”, opina Woodley.

En 1995, el biólogo suizo Claus Wedekind determinó esta selección de pareja basada en la desemejanza del MHC en humanos. Hizo oler a un grupo de chicas las camisetas que habían llevado durante dos noches varios chicos que no usaron desodorante ni colonia, ni se bañaron con jabones perfumados. Muchas de ellas escogieron olores de hombres con un MHC diferente al suyo. Curiosamente, la tendencia se invirtió cuando las mujeres tomaron anticonceptivos. Sin embargo, los hallazgos de Wedekind no han podido de momento ser refrendados en otros estudios. Entre las sustancias que se postulan como feromonas humanas se encuentran el androsterol, un componente del sudor que podría disparar la atracción sexual en la mujer, y las hormonas vaginales llamadas copulinas que, según algunos investigadores, disparan los niveles de testosterona y aumentan el apetito sexual masculino.

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Carmen dice:

    Ya decía yo que lo de los besos no se podía quedar en SÓLO una trilogía…

  2. The teacher dice:

    …pero no quedamos la semana pasada en que la gente apesta????????
    Ahora nos besamos sólo con apestosos?
    Los besos nos apestan?
    La gente q no se besa no apesta?
    Los apestosos con perfume se dejan besar más q el resto?
    Qué lío…y qué bien me huele esto…

  3. Sheylaa dice:

    Dios, esto tiene una pinta deliciosa.nue

  4. Sheylaa dice:

    este blog esta lleno de buenos posts, directamente a mis favoritosobztc

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