El duelista y la teoria de grupos

El 25 de octubre de 1811 nacía en Bourg-la-Reine, un pequeño pueblecito en las cercanías de París, Évariste Galois. Su padre era el alcalde del pueblo y tanto él como su madre tenían una sólida formación cultural que supieron transmitir a sus hijos, al igual que un profundo desprecio hacia cualquier forma de tiranía. Cuando Évariste comenzó a asistir a la escuela a la edad de doce años, demostró muy poco interés por el latín y el griego pero, en cambio, quedó prendado de la belleza de las matemáticas, sobretodo por el libro Geometría del gran matemático francés nacido en Turín Joseph-Louis Legendre. Galois, aunque estudió con fruición álgebra y análisis, su trabajo en clase de matemáticas fue siempre mediocre y sus maestros lo consideraban como alguien rarillo. A los 16 años Évariste ya sabía lo que sus maestros ignoraban: que era un genio en matemáticas. Convencido de ello esperaba entrar en la escuela donde se habían formado tantos matemáticos famosos, la prestigiosa Escuela Politécnica.

Primer deseo y primera decepción: su solicitud fue rechazada por carecer de formación sistemática. Un año más tarde, con 17 años, desarrolló en un artículo sus descubrimientos fundamentales. Se lo entregó a uno de los matemáticos más importantes de la época, Antoine-Louis Cauchy, cuya cabeza era tan brillante como despistada. Cauchy solía olvidar dónde dejaba los artículos que le entregaban pero para la época de Galois ya había pasado a convertirse en un especialista en perder artículos. Galois, que se lo había enviado a Cauchy para que lo presentara en su nombre en la Academia de Ciencias, tenía ahora motivos para detestar no sólo a los profesores sino también a los académicos. Si a todo esto sumamos un nuevo fracaso en su segundo intento de ingresar en la Escuela Politécnica y que su padre, acorralado por culpa de una serie de intrigas clericales, se suicidó, no resulta extraño que Évariste se sintiera hundido y miserable.

A pesar de tantos reveses Galois siguió insistiendo y al final pudo entrar en la Escuela Normal y así poder prepararse para la enseñanza. Y en sus pocas horas libres, siguió investigando. En 1830 presentó un trabajo para optar al premio en matemáticas concedido por la Academia. El artículo no pasó por las manos de Cauchy sino por las de otro matemático insigne, Fourier. Galois podía respirar tranquilo. Fourier se llevó el trabajo a su casa para poder leerlo con detenimiento y la mala fortuna volvió a cebarse con el pobre Évariste. Fourier murió poco después y su trabajo se perdió irremisiblemente.

En 1830 afloró su hondo sentimiento contra la tiranía y se puso de parte de los revolucionarios. Una durísima carta contra el director de la Escuela le valió su expulsión. Por tercera vez presentó un trabajo a la Academia y, cumpliendo el refrán, esta vez no se perdió. El artículo contenía lo que hoy se conoce como teoría de Galois pero el encargado de valorarlo, otro matemático insigne de nombre Poisson, se lo devolvió con una anotación: «incomprensible».

Galois, asqueado, se apuntó en la Guardia Nacional. En 1831, durante una reunión, hizo un brindis que se consideró como una amenaza a la vida del emperador y fue arrestado. Aunque fue liberado, nueve meses más tarde le volvieron a arrestar y esta vez dio con sus huesos en la cárcel. Poco tiempo después se vio envuelto en un asunto de faldas poco claro que terminó en un duelo. La noche anterior al mismo escribió a sus amigos: «He sido desafiado por dos patriotas; no he podido negarme».

Las pocas horas que le quedaban hasta el amanecer las dedicó a poner por escrito algunos de sus descubrimientos con la esperanza de que fueran publicados y que otros matemáticos pudieran evaluar su importancia. Y en la madrugada del 30 de mayo de 1832 Galois se enfrentó en un duelo a pistola. Recibió un balazo que le perforó los intestinos y quedó tirado en el campo hasta que un campesino que pasaba por allí lo recogió y lo llevó a un hospital. Galois murió de peritonitis a la mañana siguiente. Tenía sólo 20 años.

9 Comentarios Agrega el tuyo

  1. adrián ayala dice:

    La inteligencia, el coraje científico, el genio y la fortaleza de Galois lo hacen demasiado elevado para pertenecer al género humano

  2. Joaquín dice:

    Excelente historia. Cruel como la vida misma. Un placer leerte M.A.

  3. David dice:

    Pido la palabra como matemático indignadísimo.

    Galois probablemente sea el genio mejor tratado de la historia, incluso a costa de otros genios.

    No sé: a mí me parece tremendamente injusto que los científicos, que nos jactamos de escépticos y de interesados en la realidad, cedamos con tanta facilidad al romanticismo, a coger una vida y convertirla en literatura.

    Hay muchas leyendas falsas asociadas a Galois. Por ejemplo, todo aquello del joven incomprendido ignorado por el “establishment” matemático de la época, subliminalmente dibujados como carcas, viejas glorias celosas del talento del joven genio. Y no ocurrió así.

    Por lo que he leído Cauchy no sólo no se olvidó ningún papel, sino que apoyó a Galois, le aconsejó retirar un trabajo para desarrollarlo más, y si finalmente no pudo decir nada fue porque huyó de Francia temiendo por su vida después de la revolución de junio.

    Y el problema que tuvo con Poisson fue uno de los dos que le llevaron a ser rechazado por los comités de admisión de las escuelas de matemáticas: su hermetismo. ¿Y la otra razón? Su arrogancia.

    En matemáticas no vale con ser un genio y tener visiones de teoremas maravillosos. También hay que tener una base, una disciplina y un rigor, para lograr sacar todo eso del terreno de la intuición y apuntalarlo con demostraciones lógicas. Y nadie nace sabiendo eso, por muy génio que sea.

    En fin, tampoco es cosa de aburrir a nadie rebatiendo todas las concepciones románticas de la vida de Galois. Quien tenga interés en conocer al personaje desde un sesgo más objetivo, que lea por ejemplo esto:
    http://www.physics.princeton.edu/~trothman/galois.html

    Galois ha hecho por las matemáticas muchísimo pese a ser tan joven y eso está más allá de toda duda. Y sólo por eso merece aparecer en el panteón de matemáticos ilustres, y merece lamentar que palmara tan joven pensando qué no podría haber hecho. Pero la necesidad de crearse una mitología en torno a él y a ese icono en el que se lo ha convertido me parece irrelevante, primero, porque su mérito fue otro, y por lo demás injusto, porque el Álgebra de Galois es lo suficientemente bella por sí misma, en su realidad, como para que la leyenda necesite ayudas dramáticas.

    Perdón por la pataleta, pero es que esta historia se cuenta siempre a costa de Cauchy, Fourier y Poisson, y algo de justicia merecen, también, esos genios, aunque nadie los matase en duelo por un asunto de faldas.

  4. masabadell dice:

    Ya veo David que no te cae muy bien Galois…
    Pero no leas esta entrada como una alabanza de Galois-el-mito. Poisson rechazó el artículo y asumo que sea por las razones que dices (aunque recharzar un artículo por arrogancia de quien lo presenta no es un argumento que me parezca muy matemático) y a la luz de lo que comentas es cierto que Cauchy no perdiera el artículo, pero no lo presentó cuando tuvo la oportunidad de hacerlo. Pero lo que comentas de que le aconsejó desarrollarlo también pertenece al género de la hipótesis, porque no hay pruebas de ello.

  5. David dice:

    No es que no me caiga bien, ni mal, es un matemático, le juzgo como un genio por lo que aportó, y a mí con eso me vale. Igual que se puede decir que Picasso era un genio al margen de lo que hiciera con su vida privada, y que deba tener un lugar en la historia por su arte.

    Pero lo de convertirlo (a Galois) en un icono revolucionario pues me hace sentir bastante incómodo.

    No hay pruebas de que Cauchy aconsejase a Galois desarrollar su trabajo, efectivamente, pero sí de que se lo leyó, de que no lo había perdido y que de hecho estaba al tanto de su importancia (me remito al link de antes y a la carta de Cauchy que aparece del 18 de enero de 1830).

    Lo que descarta otras hipótesis como esa de que un torpe y despistado Cauchy perdiese nada.

    Como te decía, no es que Galois me caiga especialmente mal, ni bien, pero eso de montarle una leyenda a costa de otros matemáticos brillantes me quema un poco, la verdad.

    Y en cualquier caso un saludo y felicidades por el blog, que pese a que últimamente me haya dado por protestar, leo desde hace meses con devoción y muchísimo gusto.

  6. David dice:

    (A modo de postdata, e insistiendo sobre Galois como matemático y Galois como mito, leo el subtítulo de tu blog, eso de “la tinta del sabio es más sagrada que la sangre del martir” y pienso: pues precisamente eso pretendo decir)

  7. masabadell dice:

    Y tienes toda la razón. No está en mi ser convertir en mitos-mártires a nadie. Y muchas gracias por el comentario: me sirve mucho para mejorar.

    1. patricia dice:

      Hola no soy matematica y ando con mi hija de 2º de eso buscando algun problema relacionado con este tal golois que le pidio su profesor de matematicas como trabajo y todo lo que encontramos es complicado hasta para mi que soy farmaceutica y me dedico a la investigacion biomedica. No se si alguno puede ayudarme

      1. SpaguettiGod dice:

        Por amor de LOL! Podrías poner algún signo de puntuación? Casi me ahogo al leerte…

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