Una lengua para gobernarlos a todos

Una lengua para encontrarlos. Una lengua para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas. Mucho no habrían cambiado las cosas en la Tierra Media si Tolkien hubiera usado la lengua en lugar del famoso anillo como objeto de poder. Como ya he dicho en alguna otra ocasión en esta columna, afirmar que las lenguas son vehículos de comunicación es quedarse corto. Como bien demostraron B. Anderson y E. Gellner en 1983, las lenguas son y han sido siempre una fuerza poderosa a la hora de formar los estados-nación modernos. Hasta la aparición de las lenguas estándar son producto de influencias político-económicas. Miremos a Francia, donde se impuso el hablado en París (con esa erre tan característica) sobre el resto de lenguas y dialectos, como el bretón o el occitano, tras la Revolución francesa. Lo mismo sucedió con el castellano y en épocas más recientes con el catalán, gallego y euskera normalizados. Una “lengua nacional” homogeniza en nombre de la identidad y legitima la imposición sobre otras variantes minoritarias. Por eso resulta especialmente gracioso que a muchos se les llene la boca con el mantra de “no politizar la lengua”.

Es el estado y no la comunidad quien necesita de una lengua común para mantenerse. Ejemplo de comunidades multilingües la tenemos en los habitantes de la cuenca del Vaupés, en el noroeste del Amazonas. Allí 10.000 personas utilizan los ríos como nosotros las carreteras, que unen una red de aldeas por donde se mueven personas con pautas culturales muy similares pero con ¡20 lenguas ininteligibles entre sí! Todos hablan varias lenguas y suceden cosas tan peculiares como que en cada aldea, en presencia de varones, se habla su lengua, que es la lengua primera para los nacidos en ella, pero las madres tienen como lengua primera la que aprendieron en su propia aldea y que hablan cuando visitan a sus parientes, pero no en presencia de sus maridos. La triduo lengua-cultura-pueblo no es algo necesario ni mucho menos universal.

Con el lenguaje estamos asistiendo al nacimiento de un mito particularmente curioso. A finales de los 80 en la soleada California se empezó a imponer la “norma” de tener cuidado a la hora de hablar, no fuera que ofendieses a tu interlocutor. Algo de cajón, dicho sea de paso, salvo en el momento en que se convierte en un fundamentalismo. Recuerdo que en 1992 estuve en San Francisco y un profesor de Berkeley me dijo que cada vez le resultaba más complicado mantener una conversación porque enseguida aparecía alguien que se sentía profundamente ofendido. No tuvo que pasar mucho tiempo para que esta idea mutara y se añadiera una vuelta de tuerca más: si se cambia el modo de hablar se cambia la mentalidad del hablante. El empeño que existe detrás de, por ejemplo, ese cansino “todos y todas” no es porque haya que compensar que el castellano sea una lengua tremendamente sexuada, sino porque se cree que así los hispanohablantes serán menos machistas. Es obvio que tu forma de hablar refleja en cierta manera tu mentalidad ¿pero quién ha demostrado que modificando el lenguaje se cambia la forma de pensar?

(Aparecido en Muy Interesante)

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9 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Rawandi dice:

    Uno de los escasos aciertos de la Biblia es presentar la multiplicación de lenguas como una maldición.

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  2. Hasta ahora, no me había planteado nunca el tema del lenguaje de ese modo. Interesante post. Se me ocurre poco que comentar en estos momentos. Quizá únicamente incidir sobre tu último párrafo: Modificar el lenguaje, en el sentido de extender el uso particular de uno, puede convertirse en una forma más de imposición de una cultura, uno de cuyos medios fundamentales de expresión es el lenguaje. Eso, con el tiempo, llevaría necesariamente a un cambio en la forma de pensar (en palabras) de una población concreta.
    El otro lado de la moneda es que el uso (y difusión) de un único lenguaje “común” facilita la comunicación de mayor cantidad de población.
    En fín. Creo que no estoy muy fino hoy, pero… no son horas.

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  3. Buen artículo!!. Viajero del tiempo: hay un libro bastante interesante sobre diferentes aspectos del lenguaje que se llama el mundo de las palabras escrito por Steven Pinker…es recomendable y te puede llegar a sorprender.
    Otra cosa. el esperanto no habrá tenido exito por que fue en épocas y con la misma intención de la tabla rasa verdad? y seguramente un idioma similar tendría exito en el futuro si algún dia hay un gobierno de la tierra como el de futurama.( esperemos no guiado por la cabeza de Nixon jejej)
    saludos

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  4. Rawandi dice:

    “el uso (y difusión) de un único lenguaje “común” facilita la comunicación de mayor cantidad de población”

    A eso me refería yo, Viajero. Bastaría con una sola lengua para que nos entendiéramos todos. Francamente, a mí el que cada día se pierdan en el mundo varias lenguas no me entristece lo más mínimo.

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  5. pasaba por aquí... dice:

    Rawandi, es como si dijeras que para vivir basta con un sólo tipo de comida. O que no hace falta aprender matemáticas avanzadas para ser mecánico de coches. Sinceramente creo que lo normal sería ser capaces de hablar más de un idioma.

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  6. Rawandi dice:

    es como si dijeras que para vivir basta con un sólo tipo de comida.

    No es una buena comparación. Los humanos necesitamos combinar diversos tipos de alimentos para mantener la salud, pero podemos estar muy sanos hablando una única lengua.

    O que no hace falta aprender matemáticas avanzadas para ser mecánico de coches.

    Realmente no hace falta.

    Sinceramente creo que lo normal sería ser capaces de hablar más de un idioma.

    Estoy de acuerdo, siempre que ese segundo idioma tenga una implantación internacional. Pero si se trata por ejemplo de una lengua hablada por unos pocos centenares de miembros de una tribu de la selva me parece una pérdida de tiempo.

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  7. pasaba por aquí... dice:

    No me refería a comer un sólo alimento, sino un conjunto que resulte equilibrado, sin variarlos jamás. Sí puedes vivir con eso. Y efectivamente no hace falta saber ni matemáticas, ni escuchar música, ni apreciar un cuadro para ser un mecánico de coches estupendo. Pero tampoco lo impide.
    Estaría muy bien tener una lengua común, pero no es necesario renunciar a las demás.
    Y la pérdida de tiempo dependerá de quienes sean los miembros de la tribu.

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  8. Rawandi dice:

    Estaría muy bien tener una lengua común, pero no es necesario renunciar a las demás.

    Para todos los humanos es forzoso renunciar a casi todas las demás lenguas, porque hay muchos miles de ellas y una persona sólo es capaz de aprender unas pocas a lo largo de su vida.

    Que se pierda una lengua no tiene la menor importancia. No es como que se pierda una especie biológica.

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  9. Supongo que enconstrarás interesante el artículo que escribí hace unos días, que trata del tema.

    Aunque ya escrito, no renuncio a re-escribirlo para incluir la dirección de tu post.

    http://misilagata.blogspot.com/2009/10/lugares-comunes.html

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