El corazoncito de las plantas

En el número de invierno de 1968 la revista International Journal of Parapsychology aparecía el artículo titulado Evidence of a primary perception in plant life. Su autor era Cleve Backster, un poligrafista que había colocado un detector de mentiras a las hojas de las plantas. Y encontró un cambio en la resistencia eléctrica cuando la dañaba o, simplemente, la amenazaba con dañarla.

Pero esto solo era el principio. Backster fue revelando que las plantas no solo sienten, sino también adivinan el pensamiento y reaccionan a emociones como el amor, el temor o el miedo. Incluso eran excelentes testigos judiciales. Backster “probó” que una planta reaccionaba violentamente frente a quien había arrancado y destrozado otra delante de ella momentos antes.
Semejantes descubrimientos impulsaron a que muchos se dedicaran a investigar el sorprendente fenómeno. Una de ellas fue Dorothy L. Retallack, que en su libro The sound of music and plants de 1968 decía haber comprobado cómo las plantas preferían la música clásica (en particular, la barroca) al estridente rock de la época. Algo que tuvo que ser de gran agrado para ella, organista y soprano.

Las ideas de Backster no son más que versiones friki de las investigaciones pioneras del físico bengalí Jagadish Chandra Bose de principios del siglo XX, que determinaron que era la electricidad y no la química la responsable de enviar señales por la planta. Estos trabajos dieron paso 70 años después a la neurobiología de las plantas, descrita por primera vez en 2006 por E. D. Brenner y colaboradores en el artículo Plant neurobiology: an integrated view of plant signaling. En esencia el término –confuso, todo hay que decirlo– se acuñó por las analogías que aparecen entre la neurobiología clásica y algunos aspectos de la fisiología de las plantas. Por supuesto, nada tiene que ver con la idea de que los tomates se pongan histéricos al hacer un gazpacho.

Bien mirado, si lo que dice Backster fuera cierto los vegetarianos se quedarían sin argumentos sensibleros.

(Aparecido en Público)

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Gabriel dice:

    Jajajaja que risa la ultima parte, pero en fin si se demostró que las plantas sienten o no?

    Según lo visto en el programa de los cazadores de mitos las platas crecían mas con el rock pesado que con la música clásica….

    Y qué hay del agua que reacciona de distinta manera con la música e incluso con las palabras?

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  2. Hay fotografías que demuestran la diferente estructura del agua después de someterla a diferentes clases de música y de palabras.
    En unos casos la estructura de las moléculas es perfectamente armónica y simétrica y en el otro desdordenada.
    YO he visto esas fotos,ahora, lo que no sé, es si eran auténticas o estaban trucadas.
    Blanca María,

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  3. Cindy dice:

    que estupido es esto. 😄 pero gracias. Reí por un momento.

    Investigué ya suficiente sobre este tema.. esto es falso hahaha

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