Creacionismo en La Zarzuela

Y nos reíamos de la escasa cultura de los estadounidenses al tener un presidente que defiende la enseñanza del creacionismo en las escuelas.

“Se ha de enseñar religión en los colegios… los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida”. Yo pensaba que eran temas para la clase de Ciencias Naturales pero no, la Reina Sofía ha decido que tiene mayor peso el Génesis que las investigaciones realizadas en el Instituto de Astrofísica de Canarias o el Centro de Astrobiología. Imagino la expresión de aprobación de Pilar Urbano, ligada al Opus Dei, una organización cuyo barco insignia educativo, la Universidad de Navarra, difunde el creacionismo cual mensaje apostólico desde el Grupo de Investigación Ciencia, Razón y Fe. Del mismo modo imagino aplaudiendo con las orejas a los miembros españoles de la asociación Médicos y Cirujanos por la Integridad Científica, las iglesias evangélicas y los conocidos escritores César Vidal y Juan Manuel de Prada. Todos ellos esforzados defensores de la idea de que Dios nos puso aquí como quien planta un geranio en una maceta.

Lo que les mueve no es la sana búsqueda de respuestas correctas en torno al origen de la vida, sino la justificación a cualquier precio de la primera frase del credo: “Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y la tierra”. El teólogo William Lane Craig lo expresó de manera impecable (y que ya he reproducido en otras ocasiones): “Si apareciese un conflicto entre la verdad fundamental de la fe cristiana y creencias basadas en argumentos y pruebas, entonces es la primera quien debe tener preferencia sobre lo segundo, no al revés”. Esta es la idea subyacente. Claro que hay que disfrazarla.

Toda su argumentación reside en el principio de ignorancia y un provincialismo de especie de lo más simplón. El primero se basa en el hecho de que en ciencia no hay verdades inmutables porque nuestras teorías dependen de observaciones y experimentos, y siempre puede aparecer algo que no encaje. La religión sólo necesita aquella frase del credo para explicarlo todo (si hay problemas, añádase “los caminos de Dios son inescrutables”). Los creacionistas utilizan mendazmente la provisionalidad de las teorías científicas para soltar su mantra “la ciencia no lo explica” y dejar caer a Dios como tabla de salvación. La segunda línea argumental es ese deseo tan humano de estar por encima del resto. Ruptura del continuum lo llaman. No aceptan que compartamos origen con los llamados seres inferiores porque, simplemente, se creen superiores. Y la única manera que se les ocurre de marcar esa superioridad es deshacerse de cualquier ligazón con el resto de los seres vivos invocando una actuación ad hoc de un ser todopoderoso.

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Carlos L. dice:

    Muy buena tu reflexión. 😉

  2. ¿Y a alguien le extrañaba? Creo que a estas alturas todo el mundo sabe que la familia Real, más allá de su “campechanía” y su amor por vivir de la mamandurria tiene la talla intelectual de un guisante

  3. sergio dice:

    Por no hablar del marido y sus escopetazos a parientes o su caza de osos borrachos. Claro que como hizo tanto por la democracia pues no le vamos a echar, ¿no? Lo que no sé es cómo vamos a mantener a su cada vez más amplia familia. Como el crecimiento continuo del capitalismo, vamos.

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