Una Navidad electrónica

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial en los laboratorios de investigación en electrónica estaban dándole vueltas a la idea de diseñar un dispositivo capaz de sustituir a las costosas, enormes y extremadamente frágiles válvulas de vacío, esas cosas parecidas a bombillas que aparecen en las películas de ciencia ficción de los años 40. Los científicos tenían claro que debían buscar algo radicalmente distinto si querían conseguir equipos electrónicos fiables en el campo de las comunicaciones.

Los Laboratorios Bell, un centro de investigación fundado en 1924, dirigió sus pasos en esa dirección y en 1945 creó un grupo dedicado a comprender la física de unos materiales llamados semiconductores. El director de los Laboratorios, Mervin J. Kelly, tomó dos decisiones que a la postre resultaron trascendentes: limitarse a estudiar las propiedades de sólo dos elementos, el germanio y el silicio, y retomar una idea de 1930 sobre el control de la intensidad de corriente eléctrica en semiconductores. Lo acertado de este planteamiento junto con la cuidada y detallada planificación de Kelly dio sus frutos: el 23 de diciembre de 1947 John Bardeen y Walter H. Brattain ponían a punto el primer tipo de amplificador de estado sólido, bautizado como ‘transistor de puntas de contacto’.

Pocas semanas después, William Shockley desarrollaba en solitario la teoría de la conducción de corriente en semiconductores y proponía el diseño de un transistor de germanio. Unos meses más tarde, los Laboratorios Bell desarrollan la tecnología necesaria para su fabricación comercial.

Nadie hizo caso a la propuesta surgida en los Laboratorios Bell. Para promocionar su transistor, Bell liberó la patente y enseñó el proceso de fabricación. No obstante, tuvieron que pasar unos pocos años hasta que se reconoció la importancia de este descubrimiento: en 1956 Shockley, Bardeen y Brattain recibieron el Premio Nobel de Física. Paralelamente, diferentes empresas se dedicaron a mejorar los procesos de fabricación y en 1954 Texas Instruments presentó los primeros transistores de silicio. La civilización entró en la era de la electrónica.

La parte más amarga de esta historia es que el nombre de Mervin Kelly ha quedado injustamente relegado al olvido.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Raul dice:

    Gran historia, se merece una novela o una película. Qué injusta es a veces la ciencia con los pioneros. Rectifico, no la ciencia, la humanidad.

    Si te gustan los relatos mínimos, sólo te pido 20 segundos de tu vida para que leas alguna de las historias de http://www.hiperbreve.blogspot.com (Hiperbreves S.A. en la categoría de ficción). Me gusta que me dejen comentarios y, si crees que merezco un voto, pues adelante, que me hace falta un empujoncito final. Muchas gracias

  2. pgarcia dice:

    Excelente entrada, y excelente blog.
    Te has ganado mi voto!

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