Fruslerías

La teoría de la evolución de las especies es cierta. Esto no resulta fácil de aceptar para muchos de nosotros, sobre todo para aquellos que piensan que el hombre es el rey de la creación, que es algo especial y diferente al resto de los seres vivos. Claro que si una ameba tuviera conciencia y fuera capaz de reflexionar sobre su propia existencia, ¿no creería también que es algo especial? Que bastantes personas, sobre todo aquellos que profesan algún tipo de fundamentalismo cristiano, no acepten que el ser humano comparta origen con los llamados seres inferiores es porque, simplemente, se creen superiores. ¿Por qué? Porque pensamos y hemos decidido que esa propiedad de nuestro cerebro define la superioridad. No hay duda que si fuéramos los seres más rápidos sobre la Tierra acabaríamos aduciendo a la rapidez como muestra de superioridad. El problema de fondo es lo que el paleontólogo y excelente divulgador científico Stephen Jay Gould definía como el hecho más aterrador de la biología:

Al terminar el pasado siglo sabíamos que la Tierra había resistido millones de años, y que la existencia humana no ocupaba más que el último microsegundo geológico de su historia, el último centímetro del kilómetro cósmico. Entonces la vida no puede, en ningún sentido, existir para nosotros o debido a nosotros. Quizá únicamente seamos una especie de accidente cósmico, una fruslería en el árbol de Navidad de la evolución.

Quien expresó de manera impecable la idea de que es absurdo pensar que todo lo que existe se hizo para permitir la existencia del hombre fue Mark Twain. Tomando como analogía del mundo a la torre Eiffel, Twain escribió con su habitual fina ironía:

Si la torre Eiffel representara ahora la edad del mundo, la capa de pintura en el botón del remate de su cúspide representaría la parte que al hombre le corresponde tal edad; y cualquiera se daría cuenta de que la capa de pintura del remate es la razón por la cual se construyó la torre.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Salva ADSADN dice:

    Muy buena entrada, buen dibujo y genial frase de Mark Twain. La pena es que el dibujo puede que “peque” de premonitorio.

    Lo fastidiado es que la ciencia parece que no sólo tiene que demostrar que sus hipótesis son ciertas, sino que ahora tendrá que demostrar también la falsedad de toooodo el resto, como que hay un complot para dominar los estanques por parte de los estantes de Ikea, o que tenemos cinco dedos porque cinco eran los lobitos, etc. Y este toooodo el resto es infinito. ¿Por qué no intenta cada uno a probar la certeza de sus hipótesis? ¿Por qué la ciencia debe ocuparse de las hipótesis de los demás?

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  2. Rubén dice:

    Interesante afirmación de que “La teoría de la evolución de las especies es cierta”. La hace mas interesante el hecho de no tener introducción, ni desarrollo argumental que fundamente dicha conclusión tan certera.
    Debo acotar que es un proceso comunicativo errado y para nada asertivo la descalifición de los sujetos afectos a teorías contrarias con comentarios como “aquellos que piensan que el hombre es el rey de la creación, que es algo especial y diferente al resto de los seres vivos”.
    Y me tomo de este ultimo comentario para DESARROLLAR una verdadera idea de debate: “bastantes personas, sobre todo aquellos que profesan algún tipo de fundamentalismo cristiano, no acepten que el ser humano comparta origen con los llamados seres inferiores es porque, simplemente, se creen superiores. ¿Por qué? Porque pensamos y hemos decidido que esa propiedad de nuestro cerebro define la superioridad.”
    Acoto de antemano que no me creo superior a ninguna otra especie, y que nuestra capacidad de raciocinio si es algo intrínsecamente humano, como la capacidad de mayor velocidad tal vez sea intrínsecamente felina. Sin embargo, creer que la complejidad del funcionamiento cerebral (e incluso de la existencia de un órgano tan complejo) sea producto evolutivo de una selección natural aleatoria y sin guía, que se inicio millones de años atrás, cuando algunos elementos en condiciones extremadamente hostiles y también sin dirección inteligente, se unieron por casualidades por demás “milagrosas” (palabra tan detestada por la ciencia pero tan frecuente en todo proceso de la formación del mundo natural) para formar los primeros “bloques” necesarios para forjar las primeras moléculas de estructura orgánica (de enlace carbónico), necesarios a su vez para la formación de los primeras formas de vida “simples” semejantes a las actuales amebas; creer que todo esto fue producto del azar, olvidando todo lo que tuvo que influir para que de eso llegáramos a esto (una inteligencia humana autoconciente y amplia de espíritu humano y cultura)exige mayor fe que la propia creencia en lo que los evolucionistas llaman “sobrenatural”
    Yéndonos mas atrás incluso de la formación de los primeros organismos vivos, ¿tiene el autor de tan contundente y aparentemente demostrada sentencia “La teoría de la evolución de las especies es cierta.” idea alguna de lo que fue necesario para que estos primeros “bloques” constructores de la vida se forjaran? ¿sabe algo de el margen de error en la velocidad de expansión del universo (infinitesimalmente milagroso también) que pudo ocasionar la no constitución de los átomos mismos compositores de la materia conocida? ¿sabe algo de la necesaria interrelación de todo (y cuando digo todo es todo)lo necesario para la constitución de la vida inteligente? mi conclusión es que no lo sabe. Si lo supiera, su conclusión de que la evolución es cierta estaría fundamentada en pesados argumentos previos.
    No soy un fundamentalista religioso, de hecho, no profeso religión alguna. Sin embargo tiene uno que tener argumentos para defender una teoría tan polémica, que como contra parte solo tiene otra opción y no otras opciones, sin descalificar a los adeptos a estas opiniones contrarias.
    Mi opinión, como no religioso y como no científico, es que la ciencia sabe de la existencia de una inteligencia innata en la constitución misma de la naturaleza en su totalidad, pero temen llamarla Dios, porque a Dios no pueden verlo con telescopios ni con ningún instrumento de medición inventado por los que si se creen superiores. Prefieren llamarlo “selección natural”, sin guía inteligente alguna, para mi, estas personas poseen un fe ciega de mayor profundidad que cualquier fe procedente de cualquier “fundamentalismo religioso”

    PD: ya para el que se pregunte por que me tome la molestia de escribir semejante testamento, mi respuesta es que me desagrada tanto “convencimiento” (de algo no probado, ero jurando esta persona q si esta probado ya) para emitir juicios sin argumento alguno en temas tan polémicamente discutidos como este.

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