A vueltas con el polonio

Si hay un átomo radiactivo que se haya convertido en famoso, ése es el Po-210. Resulta llamativo que envenenaran al espía ruso con un elemento cuyo nombre provocó un alboroto político. Fue bautizado así por sus descubridores, el matrimonio Curie, en honor al país de ella. En 1898 Polonia estaba repartida entre Rusia, Prusia y Austria, y la esperanza de Marie Curie era que el nuevo elemento llamara la atención pública sobre esta situación.

El polonio 210 es un emisor alfa, esto es, que al desintegrarse emite núcleos de helio: muy peligrosos pero con poca capacidad de penetración. De hecho, un papel colocado encima detiene toda la radiación que emite. Un producto similar es el Americio 241, que se emplea en los detectores de humo. Hace años este elemento se encontraba en cierto tipo de pararrayos, que tenían el sobrenombre de radioactivos. Cuando se quitaron de nuestros tejados el gobierno buscó un emplazamiento para almacenar el americio. Como sabían que la palabra radiactividad da yuyu a la ciudadanía la compensación económica era suculenta. Y teniendo en cuenta que envuelto en papel de periódico es totalmente inofesivo… Ni por esas. Entonces pagaron muchos millones de las antiguas pesetas para que una empresa inglesa se llevase el americio… y luego volvimos a pagarles más millones para traerlo otra vez a España, encapsulado en los detectores de humo que tenemos en nuestras casas y oficinas.

Pero volvamos al polonio. Si se disuelve en algo salado la lengua no lo notará. Pasará un 50% a la sangre e irá derechito al bazo y al hígado. A partir de ese momento, el próximo –y último- traje que te enfundes será uno de pino. Basta una cantidad superior a 10 billonésimas de gramo para conseguirlo.

Por cierto, ¿sabían que se encuentra en el humo de los cigarrillos? Es el único componente que produce por sí solo cáncer de pulmón. También es curioso que el cáncer de pulmón fuera una rareza en 1930, pero se disparara a la primera causa en 1980, a pesar de haberse reducido en un 20% la cantidad de fumadores. Claro que todo se aclara al descubrir que la cantidad de Po-210 en los cigarrillos se triplicase por el uso de fertilizantes fosfatados en las plantaciones. El fosfato de calcio tiene la mala costumbre de acumular uranio, que decae a gas radón y éste, a su vez, produce hijos cargados eléctricamente que se unen a las partículas de polvo. Éstas se fijan a las hojas del tabaco dejando sobre ellas una sutil capa de polonio.

Para acongojar un poco más. Fumar dos paquetes diarios implica que se reciba 6 veces más radiación que la cantidad promedio debido al radón presente de manera natural a nuestro alrededor. En este mundo hay muchos Litvinenkos…

Anuncios

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Ness dice:

    Puf, y yo respirando humo de tabaco como fumador pasivo durante toda mi infancia. Bah, y ahora lo haces en pubs, discotecas, fiestas… no hay quien se escape, y creo que las campañas anti-tabaco, por truculentas que son, no están mejorando mucho la situación. Sigue habiendo adolescentes de 14 años que empizan y fuman como “carreteras”.

    Un saludo

  2. Gure dice:

    Un nuevo dato sobre la potencial toxicidad del tabaco

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s