¿Será un pájaro? ¿Será un avión?

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¿Hasta qué punto son fiables los testimonios de los testigos oculares en los juicios? Por mucho que queramos, tanto nuestro cerebro como nuestros ojos no son buenos almacenes de información fiable. Por un lado nuestro cerebro no recuerda los hechos como si fuera un DVD, sino que construye lo visto llenando los espacios en blanco con imágenes e historias que no sucedieron. Por eso no resulta complicado para un abogado pillar en contradicciones en sus relatos a los testigos oculares de delitos.

Pero por si esto no fuera poco, nuestros ojos no es que sean un dechado de virtudes. En 2005 la revista Psychonomic Bulletin & Review publicaba un trabajo del psicólogo Geoffrey Loftus de la Universidad de Washington donde llamaba la atención sobre lo difícil que es reconocer a alguien en la distancia: a medida que nos alejamos nuestro sistema visual empieza a perder detalles. A tres metros puede que no seas capaz de ver de forma individual las pestañas de los ojos, a 60 metros no se ven los ojos y a 150 metros ves la cabeza de una persona como si fuera un gran borrón, sin poder distinguir ningún detalle (recordemos que un campo de fútbol mide algo más de 100 metros de largo).

Curiosamente, Geoffrey es el marido de la también psicóloga Elizabeth Loftus, quien en los años ochenta saltó a las páginas de los periódicos al demostrar que los psicoterapeutas que utilizaban la hipnosis para recuperar recuerdos traumáticos de la niñez de sus pacientes, lo que en realidad hacían era implantar falsos recuerdos en sus mentes. Conocido desde entonces como el síndrome de las falsas memorias, estos psicoterapeutas, sin ningún tipo de evidencia científica, convencieron a jurados de que padres totalmente inocentes habían violado o maltratado a sus hijos.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. marai dice:

    este artículo me recuerda un programa de tv en la que trataba de esto. Venia a decir que nuestro cerebro nos engaña mas veces de lo que imaginamos. Nos engaña cuando recordamos, cuando percibimos la realidad que nos rodea. Nuestro cerebro finge, falsifica, pero tiene buenas razones para hacerlo. Para nuestro cerebro es mas importante contarnos una historia consistente que contarnos una historia verdadera. Tiene muy claro que el mundo real es menos importante que el mundo que necesitamos.

    http://es.youtube.com/watch?v=Az5Y8w51r9Y

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