Recuerdos

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Exposición Aeronaútica de Farnborough (Inglaterra). Ante unos cien mil espectadores un caza a reacción se desintegra durante un picado. Deseosas de esclarecer el accidente, las autoridades pidieron a los testigos oculares de la catástrofe que dieran su versión de los hechos. Una vez analizados miles de informes, la sorpresa que los expertos se llevaron fue mayúscula: Sólo una carta fue de cierta utilidad, y sólo media docena de personas vieron más o menos correctamente la secuencia de los hechos. La mayoría de los testigos vieron la secuencia del accidente al revés, llenaron el resto con su imaginación y prefirieron las teorías a los informes.

Lo que este suceso nos demuestra de modo tan indiscutible es que el ser humano recuerda muy mal lo que observa, sobretodo cuando se enfrenta a un hecho que se sale de lo común: un robo, un asesinato, una extraña luz en el cielo… Suceden demasiadas cosas de las cuales no se es totalmente consciente, simplemente porque no se puede estar atento a todo y no es posible conocer a priori a qué detalles se debe estar especialmente alerta.

Aquí es donde surge el problema. Cuando a veces se señala este hecho, sobre todo en personas que dicen haber visto un ovni o un fantasma, muchos entienden que se está dudando de la palabra de los testigos. No es eso. De lo que se está dudando no es de su observación, sino de la calidad de ésta y sobre todo de la interpretación que hace el testigo. Habitualmente siempre concedemos a los testimonios de personas sinceras y honradas un valor que no tienen.

Un viejo ilusionista, el padre Heredia, lo expresa muy claramente en su libro Fraudes espiritistas y fenómenos metapsiquicos : «El testimonio humano es criterio de verdad cuando el que lo da no sólo dice lo que cree que es verdad, sino cuando lo que cree que es cierto coincide con la verdad objetiva. Si una persona confunde la impresión que recibió con lo que pasó realmente, siendo cosa diversa, su testimonio no vale nada».

Al identificar erróneamente el objeto observado el cerebro cree ver el tipo de acciones y movimientos que se supone debe hacer y en realidad no hace. De esta manera se construyen pseudomisterios. La siguiente mistificación viene cuando debemos recordar lo ocurrido. La memoria humana no funciona como una cassette; fabrica, inventa y adapta los recuerdos a nuestras creencias y deseos. Por eso, cualquier suceso insólito se hace más enigmático si pasa el tiempo necesario.

El abogado J. W. Ehrlich deja bien claro el valor del testimonio humano al hablar del valor de los testigos oculares en un juicio en The art of cross-examination: «Su testimonio es un informe de sus creencias como resultado a su reacción a un suceso. La observación y la memoria no son procesos mecánicos. Un testigo ocular no reproduce necesariamente de manera correcta lo visto y oído… Llenamos los vacíos de nuestras observaciones. Interpolamos, con la imaginación inconsciente, cosas que no observamos». En definitiva, con demasiada frecuencia vemos lo que queremos ver.

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. lola fuentes dice:

    Si una persona es siencera y no coincide con la verdad objetiva, deja, por tanto de ser sincera, y como el proceso que se describe está generalizado en el ser humano, en cuanto a sus recuerdos. Se puede concluir que nadie es sincero o nadie dice la verdad.

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  2. El Judas. dice:

    .

    Creo que se puede decir que nadie sabe la verdad.

    Es este un fenómeno fascinante, que seguro que se ha visto afectado de alguna manera por los medios artificales de memoria, como las cámaras de fotos o la escritura y el dibujo, más antiguos ¿Como se enfrenta la memoria humana a estos medios más objetivos de memorizar datos? Parece que sin mucho conflicto, parece que la memoria se adapta en vez de oponerse a las fotografías que se le muestran, lo que me hace pensar que es mucho más frágil y maleable de lo que nos parece. Esto es fascinante, y preocupante.

    .

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  3. lola fuentes dice:

    Si nadie sabe la verdad, pero está mintiendo como acto involuntario, es fascinante el estudio, pero terrible, ya que si el “autoengaño”, se percibe como una realidad objetiva, de un recuerdo ¿cómo repercuten esos “recuerdos”, en las acciones, pensamientos…. presentes y futuros? Complicado.

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