Las rocas del cíclope

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A corta distancia de la costa de Sicilia, en Aci Trezza, hay un grupo de rocas que se conocen con el nombre de las rocas de los Cíclopes. Según cuenta Homero en La Odisea, tras ser capturados y encerrados en una cueva por el Cíclope Polifemo, Ulises y su tripulación lograron escapar dejándole ciego y agarrándose a la barriga de las ovejas. Mientras se alejaban en el barco, el Cíclope lanzaba enormes piedras en la dirección en que escuchaba la voz de Ulises. La tradición dice que las piedras que pueden verse mar adentro en Aci Trezza son la prueba de esta leyenda: allí cayeron y se quedaron las rocas arrojadas por el gigante.

Esta leyenda ha sido estudiada por aquellos expertos que se dedican a la geomitología, un término inventado por Dorothy Vitaliano que trata de estudiar los orígenes geológicos reales de fenómenos naturales que antiguamente se explicaban por medio de mitos o creencias populares. En palabras de algunos de ellos el gigante de un único ojo no es otro que el volcán Etna. Una asociación debido al brillo, visible mar adentro, que produce el cielo nocturno sobre el pico cuando se halla en actividad.

Del mismo modo, la idea de lanzar rocas pudo haberse originado para explicar los bloques y bombas arrojados durante las erupciones del volcán. Por desgracia, aunque la idea pudiera venir de ahí, las rocas de Aci Trezza no tienen un origen volcánico, sino que son producto de la erosión producida por las olas. Al parecer, esas rocas son los restos de unos tarugos de roca basáltica más duros que las de los alrededores. Debido a la acción del oleaje, quienes más sufrieron su acción fueron las rocas circundantes, que se erosionaron más que las basálticas, quedando al final sólo éstas.

Un origen parecido pudo tener la leyenda del gigante de bronce Talos que patrullaba la isla de Creta y del que Jasón y los argonautas pudieron escapar de regreso con el vellocino de oro gracias a la fuerza de los brazos de sus remeros. Medea hechizó al gigante prometiéndole que le haría inmortal. Entonces se raspó el tobillo contra un peñasco afilado el cual, como Aquiles, era justo el único lugar donde era vulnerable. Su sangre empezó a fluir, cuenta la leyenda, “como plomo derretido”, el gigante perdió su fuerza y se desplomó.

En la interpretación volcánica a Talos se le identifica con el volcán Santorini, en la isla de las Cíclades, al sur de Creta, y desde donde se vigilaba que no hubiera incursiones desde tierra firme a la isla. Evidentemente, las piedras arrojadas son bombas volcánicas, el tobillo, un cráter secundario, la muerte, la calma tras la erupción, y la sangre, lava derretida que a la luz directa el sol parece metálica más que roja.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. raquel dice:

    Interesarse por los mitos y las leyendas y estudiar su origen y de donde pueden venir tales leyendas es sumamente interesante. Yo estoy leyendo actualmente el origen real de los cuentos de hadas y la verdad es que es increíble , lo que se puede llegar a aprender. Muy buena bitácora.

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