La primera causa de muerte infantil

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 ¿Se lava usted las manos después de usar el baño? Si habitualmente se le pasa hacerlo, no se preocupe, es un ‘olvido’ bastante común. Sin embargo, si todos lo recordásemos se salvarían más de un millón de vidas cada año, porque los patógenos que provocan la diarrea y los problemas respiratorios –los más importantes asesinos de niños en la actualidad– utilizan nuestras manos como medio de transporte público. Según Valerie Curtis, directora del Centro de Higiene de la London School of Hygiene and Tropical Medicine, «menos del 10% de las madres de los países en vías de desarrollo lo hacen, y las del primer mundo no lo hacen mucho mejor». Esto es un ejemplo más de lo difícil que es convencernos de llevar hábitos de vida saludables. Somos más proclives a lavarnos las manos si se nos motiva a un nivel emocional profundo.

Así, en Ghana, los miembros del equipo de Curtis emitieron un documental donde una madre contaminaba la comida de su hijo por no haberse lavado las manos. Tras verlo, el 58% de las madres dijeron que habían empezado a hacerlo. Persuadir es más que un arte; hay que conocer cómo funciona nuestro cerebro. He aquí algunas claves a tener en cuenta:

Primera, el cerebro asocia la experiencia con recompensa o castigo. Y para cambiar hábitos hay que ofrecer buenas recompensas: «Es más fácil convencer a un hombre joven que haga ejercicio no porque vaya a tener mejor salud, sino porque será más atractivo para las mujeres». Segunda, la evolución nos ha programado para ser perezosos, para ahorrar energía: los hábitos saludables deben ser fáciles de llevar a cabo.Y tercera, la sorpresa es capital. «Las emociones sólo cambian un hábito cuando el cerebro detecta que la recompensa es notablemente mayor que la esperada». Ir donde te lleva el corazón, dice el conocido adagio. Si quieres modificar un hábito, ataca directamente a ese músculo sanguinolento

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Lynx dice:

    Pues según el último número de “The Economist” (abril 7/13),
    en página 75: demasiada higiene puede reducir nuestros niveles de serotonina!

  2. lola fuentes dice:

    puede ser que “The Economist” tenga toda razón científica. Pero lo que sí está comprobado es que uno de los facores naturales que incrementan la serotonina, es la exposición al sol, o cierto tipo de emociones. La disminución de ésta produce depresión, ahora si esta revista ha descubierto que mucha higiene produce depresión.,..

  3. lola fuentes dice:

    yo le daría una pequeña vuelta al planteamiento, no puede ser que las personas que se imponen un exceso de higiene, tenga un problema psicólogico, como una depresión enmascarada.

    De cualquier forma estoy totalmente de acuerdo con la exposición y planteamiento del artículo, no podía ser de otra forma.

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