La niña que vio una explosión nuclear

En 1945 Georgia Green era una jovencita de 18 años que había nacido en la pequeña población de Socorro, a poco menos de 100 kilómetros al sur de Albuquerque. Desde niña solo tenía visión en un ojo, pero con siete años tuvo la mala suerte de darse un golpe con el frigorífico que dañó irreversiblemente su ojo sano y quedó ciega. Pero Georgia era resolutiva y no por perder la visión iba a abandonarse. Estudió música en Socorro durante dos años y después marchó a Albuquerque para ir a la Universidad de Nuevo México.
Fue exactamente el 16 de julio a las 5 horas 29 minutos y 45 segundos de la mañana (Mountain War Time) cuando el coche en el que su familia la devolvía a Albuquerque después de pasar unos días de vacaciones, cuando el cielo en dirección este se iluminó como si fuera de día. Fue entonces cuando Georgia pronunció la frase que la hizo famosa: “¿Qué es eso?”
La primera bomba atómica había estallado en Trinity Site, a 65 kilómetros de donde se encontraban. Los Green pararon el coche y se quedaron mirando el extraño fenómeno.
Esta es la historia que de manera recurrente ha ido apareciendo cada vez que se ha recordado la prueba de Nuevo México. Y, como suele ocurrir con las buenas historias, se ha ido agrandando con el paso del tiempo: la explosión la “vio” desde 150 km, que vio una luz cegadora…
Las dos referencias iniciales de esta historia se encuentran en el Albuquerque Journal del 17 de julio y algo más ampliada en el Socorro Chieftain del 19, que daba cuenta de la tapadera que el General Groves había preparado para ocultar la deflagración: un almacén de explosivos en la base aérea de Albuquerque había estallado por accidente.
En 1989 Rolf Sinclair viajó a Socorro para visitar a la hermana de Georgia, Elisabeth. Ella había muerto unos años antes. Según le cotó, su hermana era ciega en el sentido de que no podía distinguir nada excepto la luz y la oscuridad y que el día de la explosión, cuando se pararon para ver la luz, ayudaron a Georgia “para que pudiera mirar al destello”. No hay que añadir que semejante declaración echa por tierra todas esas historias donde se habla de una chica totalmente ciega vio la explosión.
Esto nos lleva a una de las posibles causas que explican la persistencia de esta historia, que ya ha adquirido el rango de leyenda urbana. A pesar de que llevamos más de medio siglo conviviendo con armas nucleares, las seguimos viendo como algo totalmente extraño. No hace falta recordar el jugo que han sacado los guionistas de Hollywood a las pruebas nucleares… Y no es raro que muchos crean que la emisión de luz liberada en una explosión nuclear es diferente a la que nos ilumina todos los días (y a pesar que el motor del Sol sea una reacción nuclear). Pero la luz es luz independientemente del origen que tenga.
8 Julio 2009 at 10:41 am
No conocía esta historia y me ha gustado leerla. Sin embargo creo que además de la luz, una bomba nuclear radia en otras frecuencias aparte del espectro de la luz visible (microondas, rayos X, rayos gamma…) No sé hasta qué punto puede eso “excitar” las células oculares. Recientemente en “Fogonazos” aparecía la historia de los primeros astronautas que veían “flashazos” de luz cuando cerraban los ojos y resultó ser las radiaciones (no sé ahora cuales) del sol que les atravesaban los párpados y el cerebro lo interpretaba como un fogonazo.
En cuanto a que en el sol ocurren reacciones nucleares pues sí, pero como bien sabes la capa de ozono nos protege de las radiaciones que puedan llegar.
Sea como sea, me ha gustado el post.
Un saludo…
8 Julio 2009 at 3:34 pm
Y a mí me ha gustado el comentario.
8 Julio 2009 at 4:03 pm
Como dice Bad_wolf, pueden ser otro tipo de estimulaciones.
Aquí va el link al post de fogonazos explicando como los astronautas “veían” destellos con los ojos cerrados y las ventanas cerradas.
“Pero no se trata de ningún expediente X: lo que los astronautas estaban viendo son las partículas de radiación cósmica que atravesaban sus párpados y golpeaban la retina, transmitiendo al cerebro una falsa señal que interpretaban con un destello o fogonazo.”
http://fogonazos.blogspot.com/2009/06/que-ven-los-astronautas-cuando-cierran.html
8 Julio 2009 at 4:19 pm
Bastante curiosa, enhorabuena.
8 Julio 2009 at 5:01 pm
Son bonitas estas historias, y lo curioso es como evolucionan a partir de los años, con detalles exagerados y demás cuestiones, pero es parte de la cultura oral de muchos lugares.
Saludos desde el hotel más lindo en Guate: Clarion suites!
8 Julio 2009 at 5:57 pm
[...] La niña que vio una explosión nuclear [...]
8 Julio 2009 at 5:59 pm
[...] Original source : http://masabadell.wordpress.com/2009/07/08/la-nina…; [...]
8 Julio 2009 at 6:57 pm
La frase “Pero la luz es luz independientemente del origen que tenga” no es cierta.
El origen de la luz que percibimos puede estar emitiendo ondas también en rangos de frecuencia mucho más altos, lo que explica por ejemplo el caso de los astronautas como dice Beta o el caso que inspira este artículo.
Interesante post en cualquier caso
8 Julio 2009 at 10:35 pm
No entiendo a que te referis con que historias como estas nos siguen sorprendiendo creo que esta bien que nos sorprendan si no nos sorprendieramos seria peor porque seria como algo familiar… si nos sorprendemos pensamos y un poquito nos damos cuenta de lo que es una bomba o prueba o arma nuclear y del daño o poder que tiene y de las consecuencias de su uso…
9 Julio 2009 at 12:10 am
[...] La niña que vio una explosión nuclear En 1945 Georgia Green era una jovencita de 18 años que había nacido en la pequeña población de Socorro, a poco [...] [...]
9 Julio 2009 at 4:00 am
Buena historia. Bastante objetiva y desmitificadora.
9 Julio 2009 at 8:11 am
Muy interesantes tus articulos..
9 Julio 2009 at 8:25 am
Para espinchi: Lamento contradecirte, pero la luz es luz independientemente del origen que tenga, y ya sea que hablamos de todo el espectro electromagnético (lo que incluye desde las ondas de radio a la radiación gamma) o el corto rango de frecuencias al que es sensible nuestro ojo que es la propia luz visible. Lo que me lleva a lo expuesto por Bad-Wolf. Los detellos en la retina que perciben los astronautas es debido a la interacción de las células del ojo con las partículas que componen la llamada radiación cósmica, no con la luz (entendida como todo el espectro electromagnético, no solo el visible)
9 Julio 2009 at 11:35 am
me gusto mucho , los primero coments tambien son muy buenos , es moi interestante lo que responden , como sabe esta gente , saben mucho :S , esta muy buena las investigaciones que asen todos , el autor del pos y lo de los coments .
9 Julio 2009 at 1:19 pm
La niña era fronteriza nata http://alphaboys.wordpress.com/2009/07/09/la-mujer-fronteriza-nata/
9 Julio 2009 at 8:34 pm
perdon, pero no acabo de entender esta nota
9 Julio 2009 at 10:02 pm
¿Niña de 18 años? xD
10 Julio 2009 at 5:16 am
Realmente no vio la explosion :S
21 Julio 2009 at 7:17 pm
jaja estoy de acuerdo con “elquemalempieza” jajaja..
Georgia Green, una niña de 18 años.
jaja..
muy buena historia.
Buena Vibra!
30 Julio 2009 at 1:05 am
Interesante post “multicomponente”, que me suscita distintas impresiones.
De un lado, la componente humana del post: la historia de la niña me resulta tierna y conmovedora.
De otro lado, la componente bélica: el poder devastador de una sola bomba nuclear, lo que es capaz de llegar a provocar el ser humano, una auténtica demostración de poder… de destrucción.
Además está la cuestión técnico-científica:
- Una auténtica innovación-proeza técnica para la época (no se había conseguido hasta entonces provocar de forma artificial tal desprendimiento de energía a partir de una cantidad de masa tan pequeña)
- Demostración práctica de la teoría científica, de lo que predecía la física núclear
Por todo ello, creo que este post tiene especial interés.
Por cierto, creo que tú matización-aclaración del 9Jul a 8:25 era completamente necesaria. La frase final quedaba, en mi opinión, demasiado… ¿ambigua?
A ese respecto, añadir que (a priori) la retina (bastoncillos y conos) están diseñados básicamente para recibir (detectar) únicamente luz dentro del rango visible. Probablemente (es solo “un poner”), lo que percibían los astronautas, no era luz visible sino el resultado de algún tipo de excitación del sistema “ocular” debido a radiaciones fuera del rango. visible…
30 Julio 2009 at 1:38 am
Adenda a mi comentario anterior:
En el enlace de fogonazos que menciona Beta queda claro qué era lo que provocaba los “fogonazos” de los astronautas: Finalmente no se trata de luz (fotones) sino partículas “de materia”, en este caso protones a la deriva de altísima velocidad (cercana a la de la luz).